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Hablando sobre sexualidad con nuestros hijos

Casi todos los padres vemos con temor el inevitable momento de hablar con nuestros hijos sobre sexo. Esto se debe, probablemente, a que se nos ha criado considerando este tema como tabú.

Es preciso que revisemos nuestra posición a este respecto para estar preparados cuando el momento se llegue. Las escuelas modernas, en su casi total mayoría, tienen clases específicas que llenan las dudas que los jóvenes tienen que plantearse. Y nosotros, como padres, no podemos quedarnos atrás.

El tema de la sexualidad debe ser parte de una educación integral, ya que una pubertad y adultez sanas dependen de que así sea.

Las posiciones demasiado rígidas, lo mismo que las muy liberales, tienden a ser contraproducentes. Pero ¿cómo hallar el punto medio?

El sexo puede discutirse, conversarse, hablarse con nuestros hijos sin temores o anécdotas innecesarias. No se trata de una “confesión”, se trata de una realidad de la vida adulta.

También es conveniente eliminar la atribución de roles o papeles para cada padre, ya que es un compromiso de la pareja como tal. Las ideas de antaño en que las madres hablaban con las hijas y lo mismo hacía el padre con los hijos tienen en común que contribuyen a mitificar la sexualidad, cuando ésta es en realidad el origen de la vida misma.

Entonces, lo más recomendable en una sociedad moderna –en la que la exposición al sexo desde muy temprano escapa al control que los padres podemos esperar tener-es asumir y tratar abiertamente, seriamente y sin pudores innecesarios, el tema del sexo con nuestros hijos.

Es probable que una lectura adecuada previa nos sea de utilidad a todos, pero lo más importante es, y seguirá siendo, la naturalidad y confianza con que abordemos el tema en su momento adecuado.