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Fimosis (Estrechamiento del prepucio)

En una fimosis existe una discordancia entre el tamaño del glande y la apertura del prepucio que, o bien no puede, o tan solo con grandes dificultades, es capaz de retraer la piel del pene. Existen dos tipos: la congénita (primaria) y la adquirida (secundaria).

–Fimosis congénita:

La fimosis congénita (primaria) se adquiere al nacer. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que en niños pequeños es normal un prepucio que no permita replegar la piel del pene (adherencia del prepucio). No es por tanto conveniente a esas edades retirar con violencia el prepucio. A partir de entre los tres y cinco años debería ser posible el repliegue de la piel por detrás del glande. Si no es así, estamos ante una fimosis patológica. Es necesario tratarla si en los primeros años conlleva infecciones o dificultades en la micción de manera reiterada (hinchazón del prepucio).

El 18% de los niños de siete años tiene fimosis. En el grupo de edad que va de los 16 a los 18 años, la incidencia es de solo el 1%.

fimosis-definicion

–Fimosis adquirida:

Una fimosis adquirida (secundaria) sobreviene con el paso de los años. Para empezar, el prepucio de los afectados (niños o adultos) tiene una longitud normal. A través de infecciones repetidas, o por someterlo a desgarros o heridas, puede darse una fimosis secundaria a la cicatrización del prepucio: el tejido cicatrizado dificulta la retracción. En este caso es recomendable resolver este estrechamiento. La fimosis adquirida aparece con frecuencia en diabético.

Cuando alguien con fimosis retrae el prepucio tras el glande del pene y este permanece en la corona del glande sin volver a su posición inicial, estamos ante una parafimosis. Se produce aquí un estrechamiento doloroso que impide la correcta circulación de la sangre.

Una parafimosis aguda requiere un tratamiento inmediato para evitar que se dañe el tejido.

Hay que diferenciar la fimosis de la mera adherencia del prepucio. Esta última es una consecuencia normal del desarrollo del cuerpo y desaparece espontáneamente con el crecimiento del niño, a través de erecciones y de la higiene general. Solo se requiere tratar médicamente la adherencia del prepucio si conlleva infecciones o dificultades en la micción.

Sintomas:

–El prepucio no se deja retraer o solo lo hace con dolor.
–En una erección sobreviene una sensación de tensión o un desgarro.
–El prepucio se inflama al miccionar.
–Evacuar la orina es dificultoso, el chorro es fino y/o desviado.
–El glande y el prepucio se inflaman con frecuencia.
–En el glande aparecen residuos blanquecinos con motivo de una higiene íntima dificultosa.

La fimosis puede devenir en una parafimosis por un retraimiento violento del prepucio tras el glande. El prepucio se queda atascado tras la corona del glande y no vuelve a su posición inicial. Por la presión que ejerce en esta zona, la circulación sanguínea del glande se altera. Aquí los típicos síntomas son la formación de un edema y fuertes dolores en el glande.

Diagnostico:

Cuando el prepucio no se retrae por detrás del glande o solo lo hace parcialmente, se da una discordancia entre su longitud y el diámetro del glande.

Pueden aparecer otras peculiaridades en la micción (chorro debilitado o desviado, prepucio hinchado). También ayudan al diagnóstico otras informaciones como posibles operaciones, infecciones o lesiones anteriores en el prepucio.

Tratamiento:

La fimosis se trata a base de alargar o extirpar el prepucio, con el objeto de posibilitar una buena higiene corporal, una evacuación de orina y una correcta actividad sexual.

Un tratamiento con una pomada con cortisona es solo recomendable en una fimosis leve. Así, se aplica la crema en la punta del pene dos veces al día durante un periodo comprendido entre las cuatro a ocho semanas. Tras dos semanas de tratamiento puede empezar, con cuidado, a retraer el prepucio y repetirlo sucesivamente para ir estirándolo. De esta manera, se evita el desgarro de la piel. En el 50 al 75% de los casos una fimosis leve se trata de esta manera con éxito.

Un tratamiento sin intervención no siempre es efectivo. Si el estrechamiento del prepucio persiste se dificulta la micción y aparece infección del tracto urinario. En estos casos es recomendable operar la fimosis (circuncisión).

Cirugía:

En determinados casos de fimosis se requiere una intervención quirúrgica. Los casos más importantes son los siguientes:

–Cicatrización por repetidas inflamaciones del prepucio producidas por heridas o los intentos violentos de retraerlo.
–En caso de parafimosis.
–Cuando se dificulta la micción.

La intervención es pequeña y en general se puede realizar de manera ambulatoria. Dura normalmente unos pocos minutos. Una fimosis en niños es mejor operarla a partir del tercer año, porque en algunos casos existe la posibilidad de que el prepucio se estire de forma espontánea. Solo deberá hacerse antes si el estrechamiento es extremo y da lugar a dificultades en la micción, inflamaciones repetidas o si existe cicatrización en el prepucio. La operación debe ir acompañada de un posterior tratamiento de la herida.

Técnicas:

En la operación de fimosis existen numerosas técnicas. En casi todos los casos se recurre a la circuncisión, que o bien deja intacta una parte del prepucio o bien lo circuncida del todo para liberar el glande.

Una circuncisión puede hacerse a través del acordonamiento con una campana de plástico (método Plastibell). El resto del prepucio acordonado cae al cabo de unos días. En casos de fimosis aguda y frenillos especialmente estrechos este método no suele ser aplicable. En la mayoría de las veces se aplica en niños pequeños.

Si no quiere circuncidarse puede recurrir al prolongamiento. El médico prolonga la abertura del prepucio con una incisión especial y técnica de sutura. El prepucio permanece intacto. También es posible prolongar el frenillo, lo que se combina, sin embargo, la mayoría de las veces con la circuncisión.

En el caso de parafimosis, esto es, el prepucio no vuelve a su posición original y comprime por tanto la corona del glande, es recomendable una intervención en la que se realiza un pequeño corte en un punto del prepucio (incisión dorsal). Así se evitan disfunciones agudas en la circulación sanguínea. En cuanto disminuye la inflamación, es necesaria una circuncisión.

Fuente Externa